Desde hace ya bastante tiempo, este es un tema polémico en el mundo de Wii. Ya sea en numerosos foros o bien directamente desde las mismas compañías, se ha dicho que el mercado hardcore de Wii es
prácticamente inexistente y que todos los juegos que salen de esta manera fracasan en Wii y que sólo los productos Nintendo funcionan en ella.
Esta última afirmación es totalmente falsa, ya que recientemente se ha constatado que Wii tiene 76 juegos que han vendido más de un millón de unidades, de los cuales, sólo 22 provienen de la compañía de Kyoto.
De la primera, vamos a hablar en dos partes, primero, cogiendo los 4 juegos bandera que los juascor enarbolan para echar mierda sobre Wii y luego, en la segunda parte, sobre otros que son más lo que debería ser un juego hardcore, más estandar por así decirlo.
Empezamos por Madwold, el que debría haber sido el juego harcore por excelencia de Wii, o al menos según los juascors. Se supone que ha sido un fracaso pero oye, es un juego raro, en blanco y negro y que tiene grandes deficiencias de duración y de jugabilidad (es lento y tiene un control que se hace pesado). Además, es muy poco rejugable.
Vamos, que el juego está bien, pero que no es para tirar cohetes, y además tendría que pulir muchos aspectos para ser un juegazo. Aun así, ha vendido 430.000 copias en todo el mundo. A mi me parece una buena buena cifra dado el juego que es, pero se dice que ha sido un fracaso no sé, supongo que por falsas espectativas de la gente.
Y yo me pregunto, ¿Por qué no ha salidio un Bayonneta para Wii? Este juego es increiblemente mejor en todos los aspectos y aunque perdería en gráficaos en la consola de Nintendo, si el juego es bueno de verdad, el juego vendería bastante más. Pero no, en Wii nos tenemos que quedar con el beat`em up de serie B de Sega, que, repito, aun así ha vendido bastante.
En este no me voy a explayar demasiado. El que lo conozca ya sabrá que es una maravilla, entre los 3 o 4 mejores juegos que han salido en 2009 (para todas las plataformas), pero es en 2D y no mola. Sólo dejo un par de datos. Su predecesor, Odin Sphere, otro gran juego, en PS2, con el doble de consolas distribuidas, vendio 320 000 copias. Muramasa ha vendido a fecha de hoy 190 000 (mira que raro, un poco más de la mitad).
Ninguno de los dos ha sido un fracaso, ya que el coste de desarrollo de estos juegos es ínfimo en comparación con otros, pero oye, si es en Wii, los juascor ya dirán que es un fracaso.
Este juego es un poco parecido al Madworld. La idea es buena, pero le faltan muchas cosas en plan jugabilidad, que ocupe la imagen toda la pantalla (en serio, en mi tele tengo minibandas negras laterales), pulir bastante los gráficos y hacer un sandbox que al menos no sea tan triste (el que lo haya transitado con la supermoto me dará la razon).
No sé, el juego es realmente adictivo, me divierte y eso, pero le falta algo, ya que las luchas con los sparrings habituales son muy malas. Tal vez lo compararía con el Wet de las gemelas HD o el Strangehold, que les falta un cacho para ser realmente juegos de grandes ventas. De todas formas habrá que esperar a la salida de la segunda parte (parece mucho más cuidada) y ver que tal funciona el port que estan haciendo para PS360 para hacer una comparación final.
Y terminamos con Deadly Creatures. Este juego no sé ni para qué lo pongo. Bueno, sí, porque es uno de los ejemplos recurrentes para lo que comentaba en el primer párrafo. El juego ha vendido 130 000 copias, que ya es el doble de lo que esperaba. Es que... joer, es demasiado raro, a la gente no le atrae un juego de peleas entre arañas y escorpiones; me viene a la cabeza el Primal Rage, que sí, era divertido y curioso los primeros diez minutos, pero luego te dabas cuenta que como juego de lucha era una mierda.
Tal vez si hubiese hecho algo tipo sandbox y que pudieses ir por la selva en plan cazando y luchando o escapando de vez en cuando la cosa hubiese mejorado mucho.
Y hasta aquí hemos llegado, en la
próxima entrega hablaré de los que sí han salido de la series más consolidadas, y no de juegos raros, serie B o de autor. Luego, en una tercera parte propondré mis conclusiones.